O eso al menos parece que en los Estados Unidos puede pasarle a un tío. Os comento:
Que dos hombre hechos y derechos, casados con dos preciosas mujeres por cierto y padres de familia, no puedan reprimirse en público de su pasión por el sexo y las mujeres, hasta tal punto que sus parejas les concedan una semana de desmadre sin necesidad de explicar nada después sería toda una utopía en la realidad. Pues bien los americanos nos enseñan qué podría pasar si se llegara a tal caso. Y es que la vuelta de los hermanos Farrelly al cine resulta demasiado descabellada sobre el papel; la sucesión de gags (menos ingeniosos que los de antaño) no ayuda a que la historia fluya y ésta se queda aislada de su propósito inicial.
No es "Algo pasa con Mary" pero su labor cumple al menos, la de entretener, aunque al respetable le parezca poco para la calidad contrastada de los Farrelly. La colección de canciones escogidas por los directores es otro punto a favor del film.
Un secundario de lujo como Richard Jenkins nos regala lo mejor del film sin duda.
Puntuación: 6 sobre 10
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